¿Cómo empezar a tomar geles?

No son difíciles de encontrar los deportistas que han tenido alguna mala experiencia con los geles. Cuando somos amateurs nos plantan el gel en la competición y, como nunca hemos sufrido de transtornos intestinales, decidimos tomarlo de los avituallamientos y probarlo.

Puede irnos bien… o no, puesto que en competición es cuando más sensible está nuestro organismo y más reacciones (tanto positivas como negativas) tendremos. Pero, por el malestar posterior que tendremos -si resulta que no lo toleramos bien- recordaremos solo las negativas de este suplemento.

¿En qué nos ayudará?

El gel nos permite una absorción prácticamente inmediata de la energía y con una duración que va de los 40 a los 60 minutos según el deportista ( a menos peso, más duración). Por lo que se convierte en una forma fácil y práctica de tomar alimento durante las carreras.
No obstante, como en todo, se tiene que probar y entrenar. Ya sabemos que si nos arriesgamos a competir con unas zapatillas recién estrenadas, podría ser que nuestros pies sufrieran y apareciaran llagas, dolor,… lo mismo ocurre con los geles (o cualquier otro alimento), si no lo
probamos y habituamos nuestro cuerpo a él, podría darnos náuseas, vómitos, diarrea… e, incluso, podríamos tener que abandonar la carrera.

¿Cómo y cuándo tomarlos?

La introducción del gel ha de ser paulatina y en entrenos de más de 90 minutos de duración. Buscar las formulaciones y casas comerciales que más fiabilidad nos den y probar los sabores y texturas de sus geles. Si son muy empalagosos para nosotros podemos mezclarlos con agua en botellines o bidones (en un bidón de 500ml serían 2 geles los que deberíamos incluir). Y si vemos que no podemos ingerir un gel completo, empezar por medio gel. En estas situaciones los envases tipo “chupito” podrían irnos muy bien, así como las gasas comerciales que hacen geles de 15-20g envés de ir a por las de 30-45g (mucho más difícil de ingerir al principio).

Pero, ¿Es necesario que sea siempre un gel?

¡No! Podemos utilizar cualquier alimento fácil de digerir y rico en hidratos de carbono, además ahora tenemos mucha variedad de alimentos en monodosis en los supermercados como es el caso de la mermelada. Así que… ¡ya no tenemos excusa para hacer pruebas alimentarias durante nuestros entrenos!

A partir de aquí y cuando hayamos decidido qué nos gusta y toleramos mejor, ya podemos aumentar las distancias de entrenamiento ya que no tendremos que temer a las pájaras siempre y cuando las planificaciones de ingesta de gel/isotónica/agua sean las correctas.

¡Fuerza en vuestros kilómetros!

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