39 Media Maratón Roma –Ostia

“Ola ¿Qué ases?”

Viernes

En el momento en que apagué el móvil en el aeropuerto de Madrid supe que tenía que llamar al equipo A. ¡¡Empezaba bien la cosa!! ¡¡Quijotada al canto!!. Es lo que tiene que te roben cada dos semanas y que tu memoria sea como la del pez de la sirenita. No recordaba mi nuevo PIN. Intenté adivinarlo emulando a Carlos Jesús o Mikael (Galímedes) y tras tres intentos se bloqueó y me pidió el PUK. Roma me esperaba. Mi hermano y los demás también. Tendría que recurrir a la telepatía para informarles de mi llegada.

El retraso considerable del avión fue compensado por el autobusero. El trayecto era de 40 minutos hasta la estación de Termini. Él lo hizo en 16 min. La verdad es que los italianos tienen fama de conducir mal y rápido. Este era el primo de Rossi e Iba continuamente picando embrague. Posteriormente tomé el metro y tras unas 300 paradas llegué al hotel donde me reuní con Dixie.

El hotel no estaba mal aunque no era precisamente el Palace. Podríamos calificarlo como el “Resort de Ratatouille”. Lo bueno o lo que me consoló fue que esta vez, el baño estaba decente y no tendríamos que hacer un “ejercicio de anillas” al estilo Jesús Carballo para “descargar” y que el trasero no tocara la taza.

Sábado

Tras el desayuno hemos cogido el metro dirección “Coliseo”. Durante el viaje un grupo de músicos ha amenizado nuestro trayecto. La verdad es que no lo hacían nada mal. Es más, sonaban muy afinados. Una vez allí y con el maravilloso marco del coliseo al fondo hemos cogido el mapa del hotel y hemos procedido al culebreo de Roma. En realidad, está todo bastante cerca. Sólo hay que tomárselo con calma. Tomarse un café o un helado para descansar cada cierto tiempo ayuda en la visita. Fontana de Trevi, Plaza de España, Vaticano, etc. son y han sido parada obligadas. Por cierto, hemos ido al Vaticano con la intención de rezar y que se obrara un milagro. Deseábamos que a los dos nos saliera el pelo que perdimos cuando aún no teníamos bigote. No ha podido ser.

Domingo “la Gara”.

Lo cierto es que la organización es bastante buena aunque piden más requisitos para participar en la carrera que para una beca de comedor en Somalia .La feria del corredor deja bastante que desear. Es bastante parecida a la de Lisboa. Lo cierto es que cuando has visto la de Berlín o Nueva York las demás, se quedan cortas y a mucha distancia. Cierto es que las de nuestro país también tienen mucho que mejorar.
Había mucho personal voluntario, liebres y gente de la organización. Algo muy bueno y que les daba un punto de calidad o por lo menor de “preocupación y cuidado hacia el corredor. Casa 4 kilómetros más o menos había equipos médicos bastante completicos con unidades de R.C.P por y para cualquier tipo de emergencia.
La carrera en sí es fea como la “yuyu” por no decir “horríbilis” ya que salvo los dos o tres kilómetros primeros que haces en ciudad y en ningún momento por enclaves históricos el resto transcurre por una autovía (literal). Es como si corrieras de Puzol a Valencia en una recta interminable y con subiditas y bajaditas.

En el momento de la salida he estado hablando con una atleta de San Petersburgo. Culebreando como siempre, le he preguntado cuándo era la media maratón de su pueblo y me ha contestado que sólo tienen maratón y que se corre a menos 26 grados. (He declinado su invitación)

La salida ha sido algo accidentada y dos o tres personas han ido a besar el suelo al estilo Juan Pablo II. Tras el susto, una gran avenida con tendencia a la bajada ha hecho que cada corredor ocupara su posición dentro de la “serpiente de colores” .Durante los primeros tres kilómetros he notado el cansancio de caminar el día anterior. Mis piernas eran como la de los clics de famóbil. Antes de llegar al km 5, me he dado cuenta de que iba a sufrir de lo lindo. Mi paso por ese kilómetro ha sido 19.07 ¡decente! Sensación Ringo -Rango.

Prácticamente del kilómetro 5 al kilómetro 20 es todo una recta de autovía interminable que se dirige a la playa de Ostia con terreno que tiende a subir y bajar constantemente. Desolado y aburrido como un “furby”. Poca o nula animación. Podías ver la pancarta de los 2 o 3 kilómetros siguientes a distancia y si no ibas muy fino, como ha sido mi caso, te comía la moral. Aun así en el kilómetro 10 marqué 39:20. ¡Medio decente! Sensación carajillo de anís.
Del 1O al 15km se me ha puesto la reserva (situación crítica, bigote sudao) Por un momento, he llegado a pensar que llegaba el fin del mundo Maya o que realmente su predicción hacía referencia a mi y Atahualpa precedido por un rayo salía de un seto y me cortaba la calva en dos. ¡Me iba a caer la del pulpo!. De reojo, veía al doble de “Meat Loaf” que quería pasarme. Por nada en el mundo, quería que me ganase. Pero………..sorprendentemente pasando el km15 he vuelto a recuperar terreno y entre el km18 y km19 y prácticamente teniendo a vista la meta he recobrado algo de fuerzas que me han llevado hasta la línea de meta con tiempo de 1:23; 26

Tras unos instante de recuperación y ver que las piernas no se habían convertido en patas de codorniz o que el que me entregaba la medalla no era Benedictus, me he dirigido a recoger mi ropa y reencontrarme con los compañeros.

Esto es todo desde Roma.

Una más y a por otra más. Non stop.

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