31st Vattenfall Berlin Half Marathon 2011

Capítulo 1

La conquista de Germania (Versión histórica)

Tres clanes se disputaban la supremacía de la ciudad Berlín y hacia ella partieron en busca de la gloria.

El clan Castel.lo-Lorente reinaba en los confines de Don Pelayo y la Comarca conocida como la de los gatos. El clan Fernandez-Paradells dominaba levante y tierras de la marca madrileña y el Clan Cano-Galindo dominaba la tierra del viento y los Pirineos. Su objetivo estaba claro. Querían establecer su ley y hacer suyas las tierras de los antiguos bárbaros. Estaba en juego lo más importante para ellos. El prestigio de ser los mejores. Escribir a fuego la leyenda de las leyendas. Ser recordados como los hombres que cambiaron el curso de la historia.

Fue el clan de los Castel-lo-Lorente el primero en penetrar en territorio desconocido. Al despuntar el alba, el guerrero de más envergadura conocido con el sobrenombre de Albertus, decidió reconocer la ciudad y establecer la vigilancia en aquellos lugares que a su modo de ver, podían resultar peligrosos para su objetivo. Albertus como soldado imperial que era, estaba curtido en numerosas batallas. Sabía buscar a las brujas en sus escondrijos y darles su merecido y a pesar de que su olfato detectó el olor de las mismas en el área conocida como “Nivel 12” la fuerza de Mordor hizo que los guerreros oscuros lo apartaran de sus objetivos. Dios sabe que algunos guerreros que lo acompañaron lloraron de alegría al no entrar en batalla pues la muerte acechaba cada vez que Albertus blandía su espada contra las brujas.

El clan Cano- Galindo penetró en territorio germano al medio día ya que el viaje desde la tierra del viento era arduo y lleno de peligro. Fieles a su inteligencia este clan decidió a buen criterio conocer de forma sutil a su enemigo por lo que vestidos de visitantes y peregrinos se dedicaron a recabar información y visitar aquellos lugares estratégicos en donde se podía llevar a cabo el choque de clanes.

El clan Fernandez-Paradells aprovechó el abrigo de la noche para tomar posiciones. Sutilmente se envió a un emisario que con las luces del alba se integró de forma camaleónica entre el clan de los Castel-lo-Lorente llegado de mañana. Al igual que los demás clanes, la recopilación le información y estudio de estrategias y defensa fue frenética.
Se repusieron fuerzas y se degustaron los mejores licores. Berlín tenía en su seno a los hombre que iban a ser recordados por los siglos de los siglos. Aquellos que escribirían su nombre en la espada de la victoria. Los calambres habían llegado y Berlín caía a sus pies.

La mañana del combate todos los soldados de los diferentes clanes vestían sus mejores galas, blandían sus espadas y escudos y perdían su mirada en el horizonte pues para algunos de ellos quizás fuese la antesala de la gloria.

Juntos como hermanos caminaron hacia el campo de batalla. Apenas unos cientos de metros antes de llegar al punto elegido una fantasmagórica visión hizo que los miembros de los diferentes clanes sintieran el afilado puñal del miedo. Miles y miles de enemigos estaban situados para la batalla. Afilaban sus armas y rezaban a sus dioses.
La visión era desoladora. El esfuerzo realizado para conquistar Berlín había sido tremendo y el número de enemigos hacía que esta gesta se antojase a los diferentes clanes como algo imposible. Tras un momento de incertidumbre, los diferentes miembros de los distintos clanes cruzaron las miradas. No Hizo falta que las palabras salieran de sus bocas. Hacía años que se conocían y sabían que pensaban los demás. Si unían sus fuerzas podrían conseguirlo.

Todo fue iniciado con un grito al cual le siguieron el ruido de sus pies sobre el asfalto. Los diferentes clanes se habían unido y peleaban por la victoria. A pesar de que desde un primer momento la batalla fue anárquica, las posiciones se fueron estableciendo rápidamente. La clara supremacía en las técnicas de combate marcaba la diferencia. Contábamos con las mejores espadas, los mejores escudos y la mejor estrategia. Calambres luchaba por la victoria y estaba a punto de llegar. El sol dio en su punto más alto y en ese justo momento sonaron las trompetas proclamado victorioso a los diferentes clanes unidos por calambres.

La gloria había llegado. Calambres había triunfado.

La historia había terminado.

Versión actual

El destino era Berlín y hacia allí nos dirigimos desde diferentes puntos de la piel de toro nos.

Los últimos en llegar fuimos Javi, Daniel y yo. Tras una hora de retraso con Iberia y los saludos correspondiente nos dirigimos hacia el hotel. Tuvimos que preguntar al conductofen de autobús (en un alemán mezcla de indio-polaco y Xilxero) – Escusmi! ¿ dos dis bus goes to Alexandier plazt? a lo que el señor nos contestó.
_ Druk nat les miol katusen bajen.

Como el único que se enteró fue Dani respondió con un perfecto moncofero “gràcies”.

El encuentro en el hotel con los demás calambres fue como todos emocionante. Algunos miembros y no se dirán nombres, dormían como Tutankamon ya que desde el jueves llevaban con electricidad estática. Tras la cena de un kebac, algunos se fueron a dormir y otros a ver el recorrido de la carrera. (Piso 12 )que gracias a dios no nos dejaron entrar porque éramos todos bártulos

La mañana del sábado la dedicamos a visitar la feria del corredor que por cierto, fue fantástica. Algunos sacaron fuego a su tarjeta. Tras las fotos de rigor y demás nos fuimos a comer visitando antes el “Chec Point Charli.” El menú fue degustación típica de codillo, salchicha y tarta de manzana. Todo un clásico.

Quizás la comida, quizás la emoción durante la vuelta de al hotel la imaginación se desató en forma de sacrilegio pensando en el décimo aniversario organizado como no por el gestor del club Don Alberto Castelló. Dado el contenido de la propuesta en donde se incluía Ginkana sexual, Hammer, y cementerios omitiremos la descripción de lo relatado no queriendo herir la sensibilidad de los lectores. Lo que sí que es cierto es que para el décimo aniversario y dada la magnitud de la propuesta a partir del próximo mes pasaremos una cuota mensual para poder llevarlo a cabo.

Tras un periodo de descanso en el hotel. Volvimos a las calles Berlinesas dirección Parlamento, Puerta de Brandenburgo y Palacio de la ópera. Como calambres tiene sus contactos internacionales, conseguimos algunas entradas (otras las pagamos) para ver la Filarmónica de Berlín. Como en calambres batimos records de todas clases podemos estar orgullosos de llevar en nuestras filas al primer Moncofero que ha estado en la ópera de Berlín.

De vuelta al hotel y con las melodías en nuestras cabezas nos dirigimos hacia el merecido descanso ya que a la mañana siguiente se disputaba una gran batalla.

Dier carrera

La mañana de la prueba y tras haber dado cuenta de unos 5 cruasanes por barba, dos cafés y 4 zumos realizamos el Foto-Call. Momento histórico en donde todos los miembros del grupo equipados con las prendas oficiales posaron para prensa berlinesa.

Tras un pequeño recorrido caminando de forma tranquila nos posicionamos ya en la línea de salida. El ambiente era espectacular y la temperatura y el día en general de lujo. Salimos casi con los africanos y pronto se definieron las posturas de cada uno. Daniel y yo, tomamos la cabeza y establecimos un ritmo de 4 min el kilómetro. A pesar de ir bien, vi que Dani tenía mayor ritmo y le pedí que tirara para adelante. A partir de ese momento, me concentré en la carrera y establecí puntos de referencia 5k, 10k, 15 y 20.

Me encontré bien durante los 5km primeros. Todo era matemático. 20min 20 segundos. Estaba bastante alucinado pues el recorrido era tan llano que incluso a veces pensaba que tiraba hacia abajo. Los kilómetros pasaron rápidos y antes de que me diera cuenta y con piernas y fuerzas aceptables me planté en el diez con 40:40 más o menos. Levanté la vista y observé que Dani estaba apenas 15 o 20 segundos delante de mi. Pensé que si se mantenía así, quizás podría apretar al final e intentar llegar a meta con él.

Del 15 al 20 tuve incluso sorpresa ya que lo que yo me pensaba que era el km 12 algún elfo lo convirtió en el Km13 lo que sicológicamente me hizo que la referencia del 15km estuviera más próxima. Tenía fuerzas y llevaba buen ritmo aunque perdí la referencia de Dani.

En el km 18 al pasar a un corredor este grito el nombre del club y me dio ánimo. Me dijo que llevaba al compañero justo delante. Me dio un subidón (Mas o menos como el día que tomé la comunión) y me vinieron más fuerzas. A esas alturas, sabía que iba a hacer una buena carrera. Los kilómetros finales la furia se desató y cruce la meta con un tiempo de 1.25.30 tiempo que hacía años que no marcaba.

La carrera perfecta.

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